domingo, 17 de enero de 2016

Estafadores en Colombia: casos



La buena o mala fe de las personas se determina por la realización de sus actos, todos nos presumimos inocentes pero mas no todos sabemos con que intención obra la otra con la que estamos realizado cualquier tipo de actividad económica. Por eso, usted puede verse involucrado en alguna de estas dos situaciones o similares. ¡¡¡Atención!!!


Caso 1: El turista perdido

Oscar Fernández, ingeniero en sistemas que vive en el barrio Tabor, fue abordado por una persona de unos 35 años, quien, hablándole en un inglés elemental, le relató que había llegado a la ciudad como turista  y mientras paseaba  por el Parque Tayrona  fue víctima de un robo.

Era para él imperioso conseguir dinero que le permitiera llegar a la embajada británica para gestionar allí su pasaporte y el de sus amigos víctimas también del robo. Fernández se conmovió. Le entregó 50 mil pesos.

Días después vio al mismo sujeto huyendo de dos personas que querían golpearlo por haber sido engañados. Entonces Fernández entendió todo: había sido engañado apelando a su sensibilidad y a la habilidad del timador.

Caso 2: El hijo enfermo

Jorge Herrera, universitario, aborda el mismo bus todos los sábados con fines deportivos. De repente un sujeto dice lamentar tener que incomodarlos, y relata que está en la ciudad con su mujer y sus 4 hijos.

Su aspecto era muy particular: bigote afinado en las puntas, camisa blanca y un abrigo de cuero. Con lágrimas  en los ojos y confesando su profunda vergüenza relata la triste historia que lo aqueja.

Su hijo está internado en una clínica y necesita comprarle un medicamento muy caro para salvar su vida. Muestra el papel que supuestamente acredita la internación del hijo. Profundamente conmovido, Herrera le entrega un billete de 1.000 pesos y absolutamente todos los pasajeros incluyendo el conductor le entregan dinero.

Tiempo después, en el bus que recorre la misma vía, pero ésta vez de regreso a su casa, sube el mismo individuo (bigote afinado en las puntas, camisa blanca y abrigo de cuero) y comienza a relatar una vez más la historia por él ya conocida.

El sujeto muestra el mismo papel  con el que tiempo atrás acreditó la internación de su hijo. No hay duda: Herrera fue engañado apelando a sus buenos sentimientos.

En las grandes urbes, ciertas personas presumen situaciones de desgracia, pobreza o simplemente mala suerte para conmover y así engañar y lograr que se les entregue dinero. Estos sujetos son habilidosos para  persuadir a las personas.

Crean un personaje  y se transforman en él llegando hasta a  disfrazarse, hablar y comportarse de acuerdo al personaje elegido. La infracción que estas personas están cometiendo estaría encuadrada dentro del delito de “estafa”, ya que hay planeación y organización de las acciones a seguir. Pero no siempre es así. Hay situaciones reales en las que las personas  necesitan imperiosamente la ayuda y solidaridad de los ciudadanos.

Para no caer en confusiones, y si usted quiere colaborar con ellos, hay entidades o fundaciones que les pueden brindar a estar personas la ayuda necesaria, por lo que sería bueno recomendarles que asistan a estos lugares.

Si esto no es posible, trate de analizar en profundidad la historia que le es relatada y observe atentamente su lenguaje no verbal. Si estas artimañas dan buen resultado y usted entrega aunque sea una moneda a estos manipuladores, puede propiciar que cada vez hayan más engañadores que se dediquen a conseguir dinero de esta manera.

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